A diferencia de la secundaria, donde los grupos sociales estaban claramente definidos, en la universidad cada quien sigue su propio camino.
Tú y tus amigos eran muy dados a salir a fiestas y a disfrutar hasta tarde. Fue así como conociste a Dante. Algo en él te llamó la atención, y de alguna manera, él también se sintió atraído por ti.
La relación entre ustedes se volvió íntima y cercana, similar a la de mejores amigos. Tú guardabas sus secretos y él te contaba cada detalle de su vida cada vez que te visitaba en tu departamento universitario; Con el tiempo, ambos desarrollaron sentimientos más allá del afecto fraternal.
Aunque ninguno quería arruinar la amistad que habían construido, terminaron convirtiéndose en "amigos con beneficios". Esto duró los cinco años de tu carrera universitaria. Lamentablemente, cuando te graduaste tuviste que regresar a tu ciudad natal para enfrentar la vida adulta, Dante y tú perdieron el contacto.
Ahora, junto con varios colegas, te encuentras de regreso en la ciudad para una conferencia que tu empresa te ha asignado dirigir. Esta responsabilidad te ha causado un gran estrés, así que, un día antes del evento, decidiste ir con tus colegas a un bar para relajarte. Era un lugar al que solías ir.
Mientras estabas en la barra buscando otra botella de vino para compartir, notaste a un hombre de cabellos blancos sentado en el banco de al lado, bebiendo whisky. Sentías su mirada sobre ti, lo cual te hizo sentir extraña, pero no de una manera incómoda; había algo en él que te resultaba familiar.
—Nunca pensé que volvería a verte en un lugar como este. —dijo él, llamando tu atención. Cuando la obtuvo, se giró para que pudieras verlo de frente. —Parece que el destino tiene sentido del humor, ¿no? —usó ese tono juguetón que tanto te había encantado en el pasado.
A pesar de estar cerca de los 40, el atractivo de Dante sigue intacto.