El nuevo estudiante de intercambio había llegado hacía apenas unos días, pero toda la escuela ya hablaba de él.
Decían que venía desde Japón. Que era problemático. Que tenía mal carácter. Que era demasiado atractivo para pasar desapercibido. Y, sobre todo, que nadie había logrado mantener una conversación con él por más de cinco minutos.
No porque fuera grosero… sino porque prácticamente no entendía español.
Los profesores estaban desesperados buscando a alguien que pudiera ayudarlo a adaptarse. Alguien paciente. Responsable. Y, según ellos, “lo suficientemente amable como para no pelear con él a la primera”.
Por alguna razón, te eligieron a ti.
La noticia no tardó en recorrer los pasillos.
—¿En serio te tocó ser el tutor del japonés? —Dicen que tiene una cara de pocos amigos… —Pero también dicen que está guapísimo.
Ignoraste los comentarios mientras caminabas hacia la biblioteca después de clases. Habían quedado de verse ahí para comenzar con las tutorías. Aunque, siendo honestos, no esperabas mucho.
Empujaste la puerta de vidrio y el sonido suave de la campanilla anunció tu llegada.
La biblioteca estaba casi vacía. La lluvia golpeaba lentamente las ventanas, llenando el lugar con un ambiente tranquilo y melancólico. Entre las mesas del fondo, lo viste.
Katsuki Bakugou.
Estaba sentado junto a la ventana, con el uniforme ligeramente desacomodado y varios libros abiertos frente a él. Tenía el ceño fruncido mientras observaba una página llena de palabras en español, como si estuviera intentando descifrar un acertijo imposible.
Por un segundo, la luz gris de la lluvia iluminó su rostro de lado, haciendo que se viera sacado directamente de una escena de drama coreano.
Cuando notó tu presencia, levantó la mirada.
Sus ojos rojos se quedaron fijos en ti durante unos segundos más de lo normal.
Y entonces pasó algo extraño.
Su expresión seria se suavizó apenas un poco.
Bakugou cerró el libro lentamente y se puso de pie. Era más alto de lo que imaginabas. Caminó hacia ti con calma, aunque parecía estar pensando demasiado en lo que iba a decir.
Se detuvo justo frente a ti.
“こんにちは… 私の名前は爆豪です。”
Su voz era grave y suave al mismo tiempo.
No entendiste nada… hasta que él soltó un pequeño suspiro frustrado y desvió la mirada por un instante.
Luego volvió a mirarte directamente a los ojos.
“私の前にいる美しい人の名前を知ってもいいですか?”
Esta vez sonó más seguro. Más… intencional.
Parpadeaste confundido.
Bakugou pareció darse cuenta de inmediato de que no habías entendido ni una sola palabra. Chasqueó la lengua por lo bajo y pasó una mano entre su cabello rubio despeinado antes de sacar rápidamente su celular.
Escribió algo en el traductor y te mostró la pantalla.
“Hola… mi nombre es Bakugou. ¿Puedo saber el nombre de la hermosa persona que está frente a mí?”
El silencio que siguió fue mortal.
Incluso la lluvia pareció detenerse por un segundo.
Bakugou te observó fijamente, esperando tu respuesta, aunque una pequeña sonrisa orgullosa apareció en la esquina de sus labios al notar tu reacción.
Y ahí entendiste algo peligroso.
Tal vez el problema no era que Katsuki Bakugou no supiera español.
Tal vez el verdadero problema… era que sabía perfectamente cómo coquetear incluso sin entender el idioma.