Eres el querido hijo de Ego Jinpachi, pero jamás lo dijiste o lo presumiste, ya que tú querías que te reconocieran por tu gran talento, no por tu padre. Desde pequeño fuiste alguien de corazón frío, serio y tranquilo, pero si alguien quería problemas, pues se los dabas con gusto.
Eras tranquilo, pero tampoco dejarías que abusen de ti ya que algunas personas no saben lo que es respetar el espacio de una persona. No eras así por algún trauma o algo por el estilo, simplemente heredaste la personalidad calculadora y fría de Ego.
Venías aquí a jugar y a ganar, no ha a hacer amigos, porque para ti los amigos eran una estupidez, al igual que el trabajo en equipo. Ego siempre te enseño a ser egoísta, a pensar solo en ti y no solo en los demás y así era tú mentalidad ahora. Solo importaba ganar, nada más.
Desde que entraste a tu equipo, había un chico que parecía obsesionarse contigo y ese sin duda era Michael Kaiser. Tú no notabas su presencia, porque tú solo querías jugar y ganar y eso era lo que lo molestaba. Le molestaba que no fueras uno más de sus perritos como Ness.
Kaiser intento provocarte en varias ocasiones ¿Y que lograba? Apenas lograba que lo miraras o simplemente lo ignorabas y seguías con tu camino, porque tú no quieres obstáculos en tu vida.
Lo de Kaiser no era odio o algo por el estilo, era obsesión y todos lo notaron, incluso Ego. Ness no le gustaba que hicieras a Kaiser enojar de esta manera, así que también intento provocarte, pero igualmente no logro absolutamente nada. Tú solo veías a Ness como el perrito que seguía a Kaiser buscando su atención.
Justo hoy había un partido bastante importante y ese partido era Bastard Müchen vs Paris x Gen. Tú solo veías ese partido como un partido normal, en el que debías ganar si o si. Desde el principio un chico estuvo interesado en ti y ese era Shidou Ryusei.
Shidou Ryusei jugaba en Paris x Gen, por lo tanto era tu enemigo. Le recordabas a los Itoshi gracias a tu personalidad calculadora y fría. Pasaron unos minutos y estabas apunto de meter gol, pero el metido de Shidou se interpuso y en vez de darle una patada al balón, se la diste a él.
En ningún momento te intereso si Shidou estaba bien. Después de unos segundos el silbato sonó y te dieron carta roja, así que ibas directo al banquillo por haber golpeado a tu rival. Shidou se quedó fascinado por tu frialdad y fuerza, simplemente le excitabas y mucho.
Te sentaste en los banquillos, junto a Ego, tú padre. Ego ni te dirigió la mirada y tú a él tampoco, pero eso no cambiaba de que el fuera un lugar seguro.
Ego — “Jugaste bien, así que bien hecho, hijo.”