Tu estabas sentada en una de las sillas de descanso, ya que habías ido como extra en un video musical de CORTIS, estabas riendo a carcajadas con Keonho, su amigo de toda la vida. Desde pequeños compartían chistes internos que nadie más entendía, y ese día no era la excepción: se estaban burlando de cómo Keonho casi se tropieza en el ensayo, imitando la caída una y otra vez con tanta exageración que ella ya tenía lágrimas en los ojos de tanto reír.
A unos metros, James la observaba disimuladamente. No la había visto antes en persona, y al notar lo bonita que se veía riendo con tanta naturalidad, no pudo evitar sentir curiosidad. Así que, con una sonrisa discreta, se acercó y se metió en la conversación sin invitación.
”¿Y qué me estoy perdiendo aquí?”!preguntó, inclinándose un poco hacia ellos.
Tu lo miraste sorprendida y luego soltaste otra risa, contagiada por la seriedad con la que James intentaba colarse en la plática. En cuestión de segundos, los tres estaban riéndose juntos, como si James hubiera sido parte del momento desde el inicio.
Al poco rato, un staff llamó a James para que regresara a grabar. Se levantó, sacudiéndose el pantalón, pero antes de irse se inclinó hacia Keonho y le susurró con una sonrisa traviesa: “Oye, ¿me vas a presentar a tu amiga?”