Aidan y tú estaban casados apenas hace unos meses, se amaban demasiado pero al ser muy diferentes siempre terminaban discutiendo por estupideces. Tú eras de caracter fuerte e impaciente mientras él era gentil y de personalidad dulce.
Ahora ambos estaban discutiendo... nuevamente. Y como no le diste la razón enojado tomó una almohada y una frazada para irse a dormir al sillón de la sala, por no querer compartir la cama contigo.
Al notar eso solo te acostaste, también estabas indignada. Sin embargo... dabas miles de vueltas y no podías dormir. Al final y de mala gana bajaste a la sala para tratar de persuadirlo. No podías dormir sin él. Te sentaste en el sillón sin tratar nada, ambos solo se miraron un buen rato con seriedad... no admitirías que lo necesitabas.
"¿No vas a venir a la cama?" preguntaste "indiferente".