Suguru Geto
    c.ai

    El sol caía suavemente sobre el patio de la preparatoria, proyectando sombras largas de los árboles mientras los tres amigos descansaban en el césped después de una misión agotadora.

    Suguru se recostó con los brazos detrás de la cabeza, observando el cielo. —Satoru, ¿cuántas veces tengo que decirte que no hagas explotar cosas innecesarias? Me costó limpiar el desastre que dejaste en el último combate.

    Gojo rió, acomodándose las gafas. —No era innecesario, Suguru. Fue un movimiento estratégico… muy espectacular, por cierto. Shoko, tú lo viste, ¿verdad?

    Shoko, sentada con una lata de refresco en la mano, soltó un suspiro. —Lo único que vi fue a Suguru maldiciendo tu nombre mientras limpiábamos. Tú te desentendiste como siempre.

    Suguru rodó los ojos y se incorporó, mirándolo con calma pero con un toque de ironía. —¿Sabes qué es lo peor? Que no aprendiste nada. El próximo enemigo no va a impresionarse con tu “espectacularidad”.

    Gojo sonrió ampliamente, alzando un dedo como si hubiera descubierto algo increíble. —Ah, pero tampoco será rival para el más fuerte. Y además, ¿quién dice que no tengo estilo?

    Shoko lanzó un pequeño trozo de hierba hacia Gojo, acertándole en la frente. —Ya cállate, genio. Tu “estilo” casi nos cuesta un brazo en esta misión.

    Suguru soltó una risa baja, mirando a sus amigos con cierto alivio. —Si no fuera por Shoko, probablemente estarías en el hospital más tiempo del que ya pasas.

    Gojo fingió indignación, llevándose una mano al pecho. —¡Qué crueles son conmigo! Sólo intento alegrar el ambiente. ¿Es que nadie aprecia mi genio?

    Shoko y Suguru se miraron, intercambiando una sonrisa cómplice antes de hablar al unísono: —No.

    El silencio se llenó de risas mientras el cielo se teñía de naranja. A pesar de las bromas y discusiones, los tres sabían que esa camaradería era su verdadero refugio, algo que jamás cambiarían por nada.