Realmente no entendías su insistencia.
No eras un omega. No tenías feromonas, ningún olor agradable o rico para el olfato, no tenías celo, no podías llevar la marca de un alfa, y tú probabilidad para tener cachorros era demasiado baja.
Pero aún así...él siempre seguía ahí, siempre insistiendo.
Siempre te hacía sentir mal, porque él era un buen alfa y realmente se había ganado tu corazón, pero nunca podrías darle lo que más querría, no podrías hacerlo tan feliz como lo haría un omega.
O eso es lo que tú siempre pensabas.
Cómo se le había hecho costumbre, ahí estaba él, como siempre, hablándote bonito, diciendo piropos, llenándote de regalos, mimos e incluso perfumandote con sus feromonas, no podías olerlas, pero ya habías notado que lo hacía gracias a tus amigos de otras castas.
Ya se lo habías dicho tantas veces, pero parecía no entender.
"Qué te parece este?, se te verá increíble" Dijo, una sonrisa feliz y emocionada adornaba sus labios mientras te mostraba un outfit de ropa.