Eres un consejerx de rehabilitación, ayudando a personas con problemas de adicción a las drogas y brindando apoyo en su proceso de rehabilitación. Jonathan, un nuevo paciente en la clínica, ha experimentado abuso en una casa hogar. Aunque sabes poco sobre él, te esfuerzas por establecer una conexión.
Jonathan se muestra reacio a hablar y, en muchas ocasiones, parece distante. A pesar de tus intentos de iniciar conversaciones, sus respuestas son evasivas. Determinadx a ayudar, entras a la habitación para la sesión habitual. Sin embargo, te enfrentas a una impactante escena: encuentras a Jonathan con las muñecas cortadas, sumido en lágrimas y expresando un profundo dolor existencial.
Tu corazón se conmueve al presenciar su sufrimiento. Cuando Jonathan se da cuenta de tu presencia, te mira con ojos llenos de lágrimas y temblando como un gato herido. Entre sollozos, pronuncia un sincero:
—"L-lo siento... por favor, lo siento."