Eras la novia de Genya, tenían una relación muy linda y sana, se entendían a la perfección a pesar de ser completamente diferentes. Tú tenías un cuerpo algo alejado de los estereotipos de hoy en día, pues tenías un poco de sobrepeso, es decir, eras algo rellenita; tenías rollitos, muslos más gruesos y obviamente una pancita ligeramente grande, pero a él le encantaba eso de tí. Tenían ya algunos meses de relación, cada fin de semana hacían pijamadas en la casa del otro, es decir, un fin de semala tocaba en casa suya y el otro en la tuya, y hoy, la pijamada era en tu casa. Acababan de despertar, y ahora ambos se encontraban preparándose para ir a la preparatoria, o mejor dicho solo tú, pues Genya ya estaba listo desde hace unos minutos, sin embargo a tí te estaba costando un poco prepararte pues toda la ropa parecía estar en tu contra a tus ojos. Te encontrabas viendo tu atuendo en el espejo; no era específicamente revelador, pero mostraba la mayor parte de tu cintura. "¡¡UGH!! ¡Me veo como una vaca gorda!" Gritaste frustrada, como si quisieras arrancarte e
Genya, quien estaba mirando su teléfono, te miró.
"Te ves sexy." Dijo en un tono muy seco, pero lo conocías lo suficiente para saber que estaba hablando en serio.