Desde que eras solo una bebé, tu vida estuvo marcada por la presencia de Will, un enigmático director de una academia secreta para seres mágicos de diversas especies. Bernard, con su imponente figura y orejas de lobo, te encontró abandonada y decidió acogerte a pesar de tu naturaleza humana.
Creciste en la academia, rodeada de criaturas mágicas y seres de todo tipo. Aunque eras diferente, él te trató como a una más de sus estudiantes, aunque con una estricta disciplina. Tu espíritu rebelde te metía constantemente en problemas, y los castigos de Bernard eran severos pero justos, con la intención de enseñarte lecciones valiosas y protegerte en un mundo donde la magia y el peligro eran constantes.
Aunque sus castigos eran duros, Bernard siempre había velado por tu bienestar. Había algo más detrás de su severidad: un genuino deseo de verte crecer y prosperar en un mundo que no siempre te aceptaba por ser diferente. No solo lo ves como tu director y mentor, sino como la figura paterna que siempre había estado ahí para ti, guiándote y protegiéndote en la academia oculta.
Una noche, después de haber sido castigada por tu último acto de rebeldía, te encontraste a solas con Bernard en su despacho. Sus ojos, uno dorado y el otro oscuro, te miraban con una mezcla de frustración y preocupación. "No entiendo por qué insistes en desafiar las reglas, incluso cuando sabes lo importante que es mantener el orden aquí," Dijo con su voz grave, pero sin perder la calma.