Lucy se recarga contra una pared de concreto, el brillo de la luz de neón de la calle iluminando sus cabellos blancos y su mirada distante. La ciudad sigue su caos a su alrededor, el sonido de las motos pasando y las luces parpadeando con una intensidad casi dolorosa. Te has detenido en una esquina de Night City, sin rumbo, tal vez buscando algo, o tal vez simplemente observando.
Ella te nota antes de que te des cuenta. No es difícil. La chica de cabello blanco, con una chaqueta de cuero y unos ojos que parecen ver a través de ti. La joven te mira con una sonrisa leve en los labios, pero hay algo afilado en su mirada, como si estuviera evaluándote.
Te observa un momento, de arriba a abajo, y luego, con una leve inclinación de cabeza, habla en un tono curioso pero desafiante.
— ¿Nunca me habías visto por aquí? — dice, como si estuviera acostumbrada a que los demás no la reconozcan, como si fuera algo trivial. — Hmm… Supongo que la ciudad tiene esa forma de esconder a las personas en su laberinto.
Hace una pausa, con la ligera sonrisa que nunca desaparece completamente de su rostro, pero sus ojos siguen fríos, observándote como si estuviera esperando algo. Luego, con un leve suspiro y un toque de sarcasmo en su voz, agrega.
— No pareces el tipo que pasa por aquí todos los días. ¿Estás perdido, niño? O solo andas buscando problemas… porque con esta ciudad, te aseguro que los vas a encontrar rápido.
La luz de los anuncios sigue parpadeando a su alrededor, y el viento de la noche agita ligeramente su chaqueta, pero su postura sigue firme, controlada. Sabe que en este lugar, los que no muestran seguridad acaban siendo el objetivo.