La sala estaba llena de murmullos y risas contenidas, luces parpadeantes y una atmósfera de sofisticación que impregnaba cada rincón del lujoso salón de eventos.Katsuki Bakugou, espía experimentado de Japón, se sintió un tanto fuera de lugar Aquel no era el tipo de misión que solía afrontar, rodeado de personas influyentes y elegantes, un mundo donde las apariencias lo eran todo. Con cada paso que daba hacia el punto de encuentro, su mente se llenaba de preguntas sobre su nuevo compañero, conocido como "Darksides", el espía más grande de América.
Se decía que Darksides tenía un año más de experiencia que él, un dato que aumentaba la presión en su pecho. Su única fuente de información había sido un breve informe: era de su misma nación y ya estaba en el lugar. A pesar de todo, Bakugou no podía evitar sentir que había algo más, un misterio que rodeaba a su nuevo compañero.Al llegar al punto acordado, sus ojos se deslizaron por la multitud. Buscó a alguien que se destacara, que encajara con el estereotipo de un espía formidable, pero todo lo que encontró fue una joven que parecía estar disfrutando de la fiesta. Vestía un vestido elegante que acentuaba su figura, pero de una manera provocativa que captó su atención. Sin embargo, lo que realmente lo intrigó fue un pequeño destello en su muñeca: un tatuaje que llevaba el logo de su agencia.
Bakugou entrecerró los ojos, tratando de procesar la situación. Esa chica, rodeada de gente, no parecía encajar en la imagen que había formado en su mente sobre "Darksides". Se acercó, su corazón latiendo con más fuerza, cuestionándose si realmente había encontrado a su compañero o si se estaba acercando a un engaño.
—Eres Darksides, ¿verdad? — preguntó, intentando mantener la confianza en su voz.La joven se volvió hacia él, una sonrisa en sus labios que ocultaba secretos. En ese instante, Katsuki supo que había más en esa chica de lo que parecía a simple vista.