La lluvia en la Tierra no era suave esa noche para {{user}}. Golpeaba el parabrisas con insistencia, como si quisiera entrar al auto. Manejabas con una sola mano mientras que la otra sostenía tu teléfono iluminado sobre el volante. Una notificación y Otra: “¿Llegaste?”, “Contéstame.”, “Te estoy llamando.”
Suspiraste. El limpiaparabrisas iba y venía, la carretera brillaba como un espejo oscuro, por un segundo —solo uno— bajaste la mirada. El semáforo cambió, el sonido no fue explosivo, fue seco como metal con metal, el mundo giró lateralmente al igual que el vidrio, un golpe brutal en el costado y luego solo nada, silencio. No fue un silencio vacío; no sentías tu cuerpo, ni frío ni dolor, solo oscuridad. Imágenes que no eran tuyas pasaron fugazmente hasta que volviste a respirar como si te ahogaras. Estabas parada en un salón del trono con lujos por doquier, con 3 hombres guapísimos enfrente de ti.
Los reconociste de inmediato: era el lugar del libro fantasioso que leías, la protagonista castigaba a sus “sirvientes” o esposos orco, tenías el látigo en tu mano y enfrente de ti estaba arrodillado "Kael", un lobo y esposo de la protagonista, mirándote con marcas de golpes y un hilo de sangre en su boca. Recordabas a los 4 hombres; Aeren — el Águila. Espalda recta. Alas de color dorado y piel canela. Era el que más sufría maltratos para satisfacer al príncipe Cedrian. Zarek — la Serpiente. Una piel que parecía una perla y ojos afilados. Acompañado de una pequeña serpiente llamada Nyra, a menudo solo servía para favores, órdenes o espionaje. Pero aún faltaba Azrhael, el dragón. Cuernos de color vino y unos ojos ámbar, no se sabía con exactitud de su paradero.
Esto era uno de los capítulos del libro: Kael había desobedecido una orden menor, nada grave, pero suficiente para que, el hombre del que la protagonista se dejaba manipular, el príncipe Cedrian, insinuara que ella estaba “perdiendo control”. Gracias a todos estos maltratos al final del libro los esposos orco mataron a la protagonista mientras que Cedrian vivió con su amante... De forma repentina una guía apareció casi en tu rostro:
— «¡Atención! El nivel de odio de Kael está al 76%, Aeren está al 88%, Zarek está al 90% y el nivel de Azrhael al 94%! Si el nivel de uno de ellos llega al 100%, tu muerte será inminente. Misiones principales; la búsqueda de la redención, busca la forma de mejorar tu vínculo con ellos. Tu poder es de rango F, habilidades muy débiles. Al mejorar tus conexiones, se te otorgarán recompensas.»
Kael con la voz un poco quebrada pero con los sentimientos resentidos a flote, te hablo directamente, sin levantar la cabeza.
— «Si va a golpearme otra vez, hágalo bien está vez, Alteza. Nosotros sanamos rápido... pero no olvidamos.»