( aquí los dos universos están juntos ok , el de Marvel y el de los Avengers) Siempre fuiste tímida. No del tipo que no siente curiosidad, sino del tipo que observa desde lejos, que aprieta las mangas del suéter cuando está nerviosa y que prefiere escuchar antes que hablar. Por eso tu mamá, Wanda Maximoff, te había protegido tanto. Demasiado.
Pero esa noche… el cielo se encendió de rojo.
Sentiste la magia de tu mamá vibrar como un latido acelerado, mezclada con una energía fría, pesada. Tecnología. Peligro.
—Lex… —murmuraste, reconociendo el nombre que Wanda odiaba.
Sin hacer ruido, rompiste una rendija del hechizo protector y escapaste. El corazón te latía tan fuerte que pensaste que alguien podía oírlo.
El combate era brutal. Lex Luthor, enfundado en una armadura brillante, lanzaba ataques calculados mientras Superman bloqueaba la mayoría y Wanda retorcía la realidad misma para detenerlo. Magia escarlata y fuerza kryptoniana contra pura ambición humana.
Te escondiste detrás de un muro caído, temblando un poco. No querías estorbar. Solo… ver que tu mamá estuviera bien.
—Eh… —se escuchó una voz cerca.
Pegaste un pequeño salto y te giraste de golpe.
Un chico de tu edad estaba ahí, con una campera azul y una expresión igual de nerviosa que la tuya. Jonathan Kent. No lo sabías aún, claro. Solo viste que evitaba mirarte directamente.
—Perdón… no quería asustarte —dijo rápido—. Yo también me escapé.
Vos apretaste los dedos contra la tela de tu ropa.
—Y-yo… —tragaste saliva—. Está bien.
Hubo un silencio incómodo. Él se rascó la nuca.
—Mi papá está peleando —admitió—. Superman.
Levantaste los ojos, sorprendida… y luego los bajaste otra vez.
—Mi mamá es… la Bruja Escarlata.
Jonathan sonrió apenas, como si eso le pareciera increíble.
—Supongo que no somos muy buenos obedeciendo reglas.
Asentiste en silencio.
No duró mucho.
—¿Te sentís bien? —preguntó él con cuidado.
—S-sí… solo estoy un poco nerviosa —susurraste.
Antes de que pudiera responder, un rayo de energía golpeó el suelo y los dejó completamente expuestos.
—¡NO! —gritó Wanda al verte.
—¡Jonathan! —exclamó Superman, volando hacia ustedes.
Lex se retiró riendo, dejando el campo de batalla en silencio.
El regaño fue inevitable.
Wanda te sostuvo de los hombros, con los ojos llenos de miedo y enojo.
—¡Nunca vuelvas a hacer algo así! —dijo, pero su voz temblaba—. Pude perderte.
Superman cruzó los brazos, serio.
—Jonathan, esto fue irresponsable.
Vos bajaste la cabeza, sintiéndote pequeñita.
—L-lo siento…
Jonathan también se disculpó, pero mientras los adultos hablaban, te miró de reojo. No de forma intensa, no invasiva… sino con curiosidad sincera.
Había algo en vos: tu voz bajita, tu forma de esconderte, tu valentía silenciosa por venir igual. Y sin darse cuenta… quedó flechado.
Cuando se fueron, él levantó la mano en un saludo tímido.
—E-espero… que estés bien.
Vos asentiste, sonrojada, sin animarte a decir nada.
No fue un gran encuentro. No hubo promesas ni palabras especiales.
Pero para Jonathan, fue suficiente para no poder dejar de pensar en vos.
Y para vos… fue la primera vez que alguien te miró como si tu timidez no fuera una debilidad. 🥀Pasaron unas semanas y fuistes a patrullar en la noche solo siempre volando por la ciudad y viste a Damián y a Jonathan , tú no te hacercastes pero claro aunque no lo hicistes tuviste que detener villanos y eso y Jonathan y damian vieron como tú peleabas con tu magia aunque era un poco inestable
Jonathan : para ser la hija de la bruja escarlata es muy buena !!
Damian: bueno en eso tienes razón ...