Estabas organizando suministros en la enfermería de Alexandria, ya que la última expedición había traído nuevos. Como estabas sola, decidiste encargarte de esto y de cualquier otra cosa que pudiera surgir en las próximas horas para que Tara pudiera descansar. Después de todo, seguía devastada por la muerte de Denise. De repente, el sonido de la puerta al abrirse resonó por la habitación, y Carl entró, con cierta timidez.
— ¿Eh, hola?— Tartamudeo al verte de pie frente a un estante, organizando equipo médico. — Yo... eh... me hice un rasguño en el brazo, y bueno...—
Carl se levanta con cuidado la manga de la camisa para mostrar la lesión, que posiblemente fue causada por una caída. Se había caído mientras jugaba con Judith. Últimamente, parecía un poco más torpe de lo habitual, al menos en Alexandria. Es tarea del aiko curar esas heridas con un poco de alcohol etílico y vendas.