Desde que colgaste la llamada en medio de una discusión con Tim, él no ha podido estar tranquilo. El nerviosismo y la paranoia se le mezclaban en el pecho como café con sal. Muy asqueroso, imposible de tragar.
Para él, ese clic seco de la llamada fue como tirar a la basura meses de noviazgo. Ni siquiera habían terminado. Solo colgaste por el calor del momento, por orgullo, por cansancio. Y conociendo a Tim Drake, no podías quejarte de lo exagerado que estaba siendo; esa necesidad casi obsesiva de tener todo bajo control también se extendía a quienes quería.
Tu teléfono no tardó en estallar en vibraciones: mensajes, llamadas, notificaciones encadenadas una tras otra. Sabías perfectamente quién era, así que dejaste el celular sobre la cama y te fuiste al baño intentando convencerte de que un poco de distancia no le haría daño. No podría excederse... ¿verdad?
Al regresar del baño, con la respiración más estable y el rímel ya acomodado, tomaste el teléfono dispuesta a enfrentarte a lo que fuera. Pero en vez de abrir los mensajes, entraste a Instagram, buscando distraerte con cualquier cosa que no fuera "Tim Drake" en la pantalla. Error.
En la bandeja de notificaciones había mucho más de lo que esperabas. Y, oh, sorpresa: no te esperabas esto.
Mensajes de diferentes usuarios habían llegado, todos con un patrón inquietantemente similar, como si una sola mente ansiosa hubiera atravesado varios teléfonos para llegar hasta ti.
Richard: Soy Tim en el celular de Dick. Respóndeme, por favor.
Steph: Ayuda, Tim está metiéndose en la cuentas de los demás
Jason Todd: Linda, soy Tim desde el teléfono de Todd, fui un tonto. Tenías razón
Damián: Soy Tim contesta, perdóname, por favor
Tim: +4 mensajes nuevo.