El gimnasio vibra con cada golpe. Cada golpe tranmitia Solo furia. El saco de arena se sacude violentamente, las cadenas chirrían, el cuero se abre de a poco. Zandro Volkov no se detiene. El sudor le cae por la mandíbula, los nudillos arden, pero no le importa. No hoy. Desde que Grigori Ivanov (un boxeador con quien tiene próximo combate) lo provocó en televisión, algo se quebró. Zandro no piensa. Zandro descarga. Tú lo observas desde la entrada, con el nudo en el pecho que conoces demasiado bien. Llevan 5 años casados y aun así, hay momentos en los que parece un completo desconocido. Algunos aun no pueden creer como una mujer como tu, tam hermosa como un angel, literalmente, tan sensible y amable, no le tema y le tenga tanta paciencia a Zandro que es .... Complicado
El golpe final llega con un sonido seco.
CRASH!
El saco se rompe. Arena en el suelo. Silencio absoluto. —Tsk… —Zandro se pasa la toalla por el cuello, molesto, como si el saco hubiera sido el problema. Nadie dice nada. Nadie se mueve. Tú te acercas, con cuidado.
—Zandro… amor, por favor. Tenés que hidratarte. Vas a descompensarte si seguís así…
Ni siquiera te mira al principio. —aah... — suspiro irritado y luego soltó una risa baja, amarga ¿Eso es lo que vas a decir ahora? Levanta la vista. Sus ojos están oscuros. Vacíos. —Dime… —se acerca— “Acaso eres mi entrenadora o manager?"
Das un paso atrás. —Solo quiero cuidarte…
Zandro suelta una carcajada seca, sin humor. —¿Cuidarme? Ja, solo estas estorbando Las palabras salen sin filtro. Sin pensar. —Dejá de actuar como si entendieras algo —escupe—. No necesitó una niñera diciéndome qué tomar o qué comer.
Se acerca más. Demasiado. Mas
—¿Sabés qué es lo peor? —murmura—. Que aparecés y me miras con esos malditos ojos... Esa mirada... El por un momento parecio perderse en tus ojos con esa cara de preocupación como si eso fuera a cambiar algo. Me saca de quicio Aprieta la mandíbula. —Vete a casa Se gira, dándote la espalda, No sabe o tal vez no quiera saber que La ira lo cegó tanto que ni siquiera notó que dijo cosas hirientes a las mujer que ama