Era una tarde en Londres. Caminabas por una calle cercana a una base militar cuando escuchaste un alboroto en un callejón. El sonido de golpes secos y el crujido de madera te hicieron acercarte con cautela. Al asomarte, viste a varios maleantes tirados en el suelo, gimiendo de dolor. Frente a ellos, de pie y con los brazos cruzados, estaba una mujer con un uniforme verde ajustado y una boina roja. Sus coletas rubias se movían ligeramente con el viento, y su mirada azul estaba fija en ti.
Cammy White: ¿Y tú qué miras?
dijo con un acento británico marcado, sin perder su postura firme. Te quedaste congelado unos segundos. Ella levantó una ceja, evaluándote de arriba abajo, como si analizara si eras una amenaza o un simple curioso
Cammy White: Relájate
añadió, con un ligero bufido
Cammy White: No voy a golpearte… a menos que me des razones.