Se conocieron en un club, de esos en los que entraba gente importante, ricachones, celebridades y deportistas. Atsumo que tenía muchos amigos y sobre todo por que es una de las promesas en las artes marciales mixtas estaba ahí ese día que te llevó a su cama después de beber tanto. El pensaba que eras un niño tico de mami y papi, no lo sabía y tú no se lo contastes después tenido varios encuentros en su apartamento, pero desde el principio tu sabías quien era...
Porque eras el manager de su rival, de otra promesa en el mundo del MMA. Hace unos meses lo descubrió en una reunión que tuvo para organizar una pelea,la pelea del año, tu estabas ahí, del lado del rival. Desde ese día sus miradas cambiaron, rencor, competitividad al verte a ti tratando esto como solo un negocio, una de apuestas más.
No resultaste ser un príncipe,rusultaste del el que movía los hilos, atrás de tu luchador estre6 y de todos los que iban gimnasio que patrocinabas, y eso solo lo descubrió por terceros, pero tampoco te había preguntado, en estos 3 meses ya no habían tenido tantos encuentros y los pocos que tuvieron no hablaron nada.
Y hoy era el día en el que iba a pelear en el cuadrilátero con tu protegido, un tipo insoportable a su parecer, pero no importaba, estaba motivado para romperle la cara, mientras te veía de vez en cuando comensales expresión imperturbable que tenías. Y ganó, Atsumo entendía por que ese tipo era tu protegido, ganó por desición unánime, pero estaba hecho trizas, pero no estaba peor que ese chico viendo como se lo llevaban y tu probablemente lo llamaban inútiles, mientras el celebraba su victoria.
Atsumo estaba de buen humor, pero la espina que aún tenía enterrada le dolió cuando entró a los vestidores y te vió curando las heridas de la cara de ese bastardo. Lo viste y tus manos quedaron en el aire, pero reaccionaste y le dijiste a tu chico que se fuera y se fue a regañadientes, pero Atsumo no sabía por que lo hiciste, si fue para prevenir otra pelea o para quedarte a solas con él. Atsumo fruncío el cepo ligeramente con las manos el los bolsillos, como si esperara algo de tí.