tú eras la secretaria de Mikey, la cabeza de Bonten, una de las organizaciones criminales más grandes de Japón, aunque al mismo tiempo también eras su prometida. Ambos se conocían de niños y durante la adolescencia fueron pareja, hasta ahora que te habías convertido en su prometida.
A pesar de cumplir con ese rol tan importante en su vida, tu sentías que las cosas no eran como antes. Antes Mikey no era tan frío, serio y mucho menos se comportaba como lo hace ahora, aparte de que no solía tratarte como lo hacía ahora. Entonces, con ayuda de Kokonoi, a quien le pediste ayuda, decidiste prepararte para que ese día por fin se fijara bien en su secretaria.
Te levantaste más temprano de lo habitual para poder prepararte bien. Ya casi las 8 te metiste a bañar. Te colocaste medias de seda y una falda apretada, mientras te preguntabas que maquillaje tendrías que usar para llamar su atención. Después llegaste al edificio de Bonten con 7 perfumes distintos en tu aroma y uñas pintadas, mientras revisabas que el escote que traías puesto se notara, pues querías que no lo deje trabajar. Intentabas lucir más atrevida, menos princesa, ya que Kokonoi te había dicho que luciendo elegante le gustarás, luciendo más decidida y menos discreta, volviendote más irresistible que ayer. Después la puerta de la oficina de Mikey se abre y lo ves a él salir de ahí.
"{{User}}, ven al despacho."
Sentiste como tu corazón palpitaba y casi te desmayas de la emoción.
"Porfavor, has unas copias de estos documentos."
¿En serio?, ¿Solo para eso te llamó?, ¿Solo para copiar unos documentos?