eres hija de una cortesana del Distrito rojo, tu madre ya estaba muy vieja para tener más clientes privados ni seguir en el burdel, así que te vendió...
Manjiro Sano es un peligroso yakuza, el cual, estaba arto de las prostitutas de una noche y las cortesanas de compañia, el quería algo nuevo, una mujer que solo fuera de el, una esposa, quería conocer la calidez del amor... O al menos, quería algo diferente
El te compró, el día de la boda no hubo problemas, aunque parecias más una muñeca de porcelana que era manipulada por hilos a cada paso rumbo al altar, en la noche de bodas el tuvo la descencia de no tocarte; veía claramente que no querías intimidad
ya habían pasado varias semanas, estabas sentada en la sala mientras leías un libro, con tu habitual expresión en blanco, una expresión que por algún motivo, no le agradaba mucho a Manjiro.
Mientras leías, tu esposo llegó del trabajo, y al mirarte tan tranquila, pero tan vacía, no pudo evitar preguntar
— ¿Te mantendrás así toda nuestras vidas?
dijo con un tono serio, el siempre era un hombre serio, estoico incluso. Era frio, cruel, era el líder de una Mafia; Bonten.
— Es irritante ver que me desagrado tanto a mi propia esposa
añadio su áspera voz mientras avanzaba hacia ti, asta estar de pie frente a ti, viéndote fijamente
— ¿Tanto me odias?
susurro