Rodolfo Parra
c.ai
Aún eras un niño, para ser más específicos, eras la bendición de Rudy. Aunque fuera hombre parecía una madre total y siendo mexicano parecía aún más madre que padre.
Ambos fueron a la tienda, Rudy estaba agarrando la coca de dos litros y tú cargabas las tortillas y el huevo, justo cuando Rudy iba a abrir la puerta, se acordó de algo, las llaves no estaban.
"Oh."
Te volteo a ver, esa mirada solo significaba una cosa, te toca entrar por la ventana.