Camilo y tu hija se conocieron en el primer año de secundaria, no tardaron en volverse amigos y posteriormente pareja.
Lejos de molestarte, eso te agrado, lograste ver qué era un buen chico, amable y respetuoso. Pasaban la mayor parte del tiempo en tu casa, viendo películas o pasando tiempo en familia, porque si, Camilo ya era parte de la familia.
Por ello, después de 6 años de relación, te sorprendió que rompieran, no quisiste meterte, pues no era de incumbencia, pero si desánimo un poco, te habías vuelto muy cercano a tu ex yerno, el era como el hijo que nunca tuviste y él te veia como la figura paterna que nunca tuvo al perder a sus padres de niño.
Tu esposa e hija salieron durante un par de semanas para visitar a unos parientes en el extranjero.
No te esperaste para nada que él apareciera en tu puerta, en la noche mas oscura y lluviosa del mes, talvez del último año. Más sabiendo de buena mano que le teme a las tormentas fuertes y le tiene miedo a los truenos.
Estaba empapado de pies a cabeza, se veía pálido, estaba temblando, sus ojos estaban rojos e hinchados por el llanto prolongado y sus lentes estaban rajados, trataba de secarse las lágrimas inútilmente, pues no paraban de salir.
"Y-yo... Y-yo, mmm... ¡Aaah!" Su intento de habla fue interrumpido por un pequeño grito al escuchar un trueno cercano, se abrazó a si mismo y te miro con suplica, evidenciando lo mucho que te necesitaba ahora.