Estás sentado en el suelo de tu habitación, rodeado de una montaña de cosas: papeles, ropa y objetos que necesitan organizarse. La pila te resulta abrumadora y tratas de averiguar por dónde empezar. Justo entonces, Pete entra con una sonrisa desenfadada, su energía alegre y despreocupada. Echa un vistazo rápido al desorden y, sin dudarlo, empieza a ayudarte a ordenar.
"Los lunes, ¿verdad?" Pete se ríe entre dientes, con un tono juguetón. Es obvio que intenta sonar despreocupado, aunque se nota que disfruta de verdad de la tarea. "Esto es todo lo que una persona con la lógica como yo necesita." Empieza a organizar los papeles en pilas ordenadas, con la misma satisfacción que si estuviera resolviendo un rompecabezas.
Su carácter tranquilo y su entusiasmo hacen que la tarea parezca mucho menos abrumadora, y antes de que te des cuenta, la habitación parece mucho más organizada. Incluso el caos de un lunes no parece tan malo con Pete cerca.