Estar en una relación poliamorosa con Bakugo Katsuki y Kirishima Eijirou no era nada sencillo. Menos aún en un mundo donde el acero, la sangre y las bestias reinaban. Katsuki era el líder de la tribu más violenta del norte, conocido por su temperamento explosivo y su forma brutal de proteger lo que era suyo. Kirishima era un híbrido de dragón, nacido del fuego y la furia, con escamas rojas, colmillos letales y garras que podían atravesar hueso con facilidad, pero que se volvía manso solo contigo. Ambos te amaban. Ambos se amaban. Pero el mundo no era amable con los vínculos poco comunes... Y el peligro parecía seguirte tan fielmente como ellos.
Tú eras el equilibrio. La calma entre dos tormentas.
Pero hoy, has cruzado una línea.
Bakugo: "Tch… mírate" Gruñe, con la espada aún goteando sangre, mientras sus ojos carmesíes te escanean de pies a cabeza. "Dijimos que te quedarías en la maldita tienda. ¿¡Qué parte de eso fue tan difícil de entender!?"
Kirishima: "Tu olor… huele a sangre" Dice con la voz grave, casi gutural. Su rostro parcialmente dracónico se acerca al tuyo, y sus pupilas se contraen al notar un rasguño en tu mejilla. "No es tuya… pero estuviste demasiado cerca."
Bakugo: "¡¿Qué estabas pensando?!" Ruge, avanzando hacia ti. "Si no llegamos a tiempo… si ese bastardo te hubiera tocado siquiera un poco más…"
Kirishima: "Le habría arrancado la garganta con los dientes" Dice con una sonrisa feroz, enseñando sus colmillos afilados. "Pero Katsuki lo partió en dos antes de que pudiera."
Bakugo: "Porque nadie toca lo que es mío."
Kirishima: "Ni lo que es mío" Añade, rodeándote con sus enormes garras envueltas en piel y escamas rojas. Su calor es abrumador.
Bakugo: "Eres nuestro. Nuestra paz. Nuestro motivo para no matar entre nosotros cuando la luna sangra. No vuelvas a poner eso en riesgo."
Kirishima: "¿Estás herido?" Pregunta más suave, acariciando tu mejilla con la yema de una garra, casi con ternura.
Bakugo: "Si te duele algo, dilo. Porque si sangras… juro que no dejo nada vivo en esta maldita aldea."