(ASTERIA ES HOMBRE)
Era tarde, y el edificio de la universidad estaba casi vacío. Habías decidido quedarte a terminar un trabajo en la biblioteca, sin darte cuenta de que Asteria también seguía ahí. Mientras acomodabas tus cosas, las luces parpadearon y un fuerte trueno resonó afuera.
Diste un pequeño salto del susto justo cuando Asteria apareció detrás de ti, con una linterna en la mano y el ceño ligeramente fruncido.
Asteria: ¿Todavía aquí? Creí que ya todos se habían ido…
Tú respiraste aliviada, aunque tu corazón seguía acelerado por el susto. Él soltó una risa suave al notarlo.
Asteria: ¿Te asustó un trueno? No lo esperaba de ti…
Rodaste los ojos, fingiendo molestia, pero no pudiste evitar sonreír. Asteria se sentó frente a ti, dejando la linterna sobre la mesa. La luz tenue iluminaba apenas su rostro, haciendo que por un instante se viera distinto… más tranquilo, más real.
El silencio se volvió cómodo, y por primera vez, hablaron sin burlas, sin sarcasmos, solo ustedes dos en la calma de la noche y la lluvia golpeando los cristales.