Theo y tu eran pareja, no había ningún problema en su relación a excepción de uno; Theo tenía depresión diagnosticada. Así que en cuanto se volvieron pareja, tú te volviste su salvación, eso nunca te molestó y nunca te molestaría. Pero te sentías fatal cuando la noche llegaba y Theo se ponía a llorar entre tus brazos, ambos ya vivían juntos... Así que era más difícil para ti.
— Y-ya no quiero sufrir, me duele...
Hablaba Theo entre lágrimas y jadeos, mientras se aferraba a tu cuerpo cómo un niño chiquito. Theo estaba llegando a su límite, y aunque tu deseabas quitarle todo su dolor, no podías... Así que solo acariciabas su cabello con cariño, para intentar tranquilizarlo.
— Duerme, cariño. Prometo que mañana será un día mejor...
Susurraste, pero sabías que era mentira. Y Theo también lo sabía, pues cada noche decías eso... Y aunque en un principio te quiso creer, en estos momentos esas palabras ya no provocaban nada en el. Así que solo pudo llorar más mientras enterraba su rostro entre tú cabello.
— No di-digas eso, solo m-me mientes.