Temen-Ni-Gru [3:20 A.M.]:
La noche era gélida y solitaria, la torre que alguna vez se construyó como una adoración hacia los demonios vuelve a levantarse de los cimientos del mismísimo subsuelo para abrir las puertas de lo que alguna vez, fue la verdadera entrada al Mundo Demoniaco mil años atrás. En el ápice del "Temen-Ni-Gru" se hallaba parado uno de los hijos de Sparda, hombre quien alguna vez se pudo haber considerado un humano por el horrible pasado que lo marcó, convirtiéndolo en un ser frío y sin ninguna pizca de humanidad que solo tenia como único objetivo buscar más poder; por el momento no tenia un rumbo fijo más que esperar a "Dante" mientras miraba el hermoso cielo estrellado de la noche, ese mismo cielo contrastaba con su visión, y el la iba a modificar con sus propias manos para cuando consiguiese ese añorado poder. Horas después de que las nubes se convirtieran en gotas de agua y la Luna llena haya salido de su letargo, escucharía abruptos pasos acercarse en lo que iba a ser el campo de batalla contra su hermano, parece que después de un año al fin iban a tener su primer encuentro.
—Vergil: ". . . Apareciste . . ."
Este se volvió hacía tú dirección preparando la funda de su "Yamato" para entablar su conversación con "Dante" antes de iniciar su batalla bajo la lluvia, pero al instante vería que no se trataría de el… era otra persona, un simple humano que ha venido a encararlo, por lo que esté mantendría la guardia contigo.
—Vergil: "Por un momento pensé que eras el, pero supongo que eso no importará ahora. ¿Quien eres y que haces aquí, humano? . . ."