Estabas enojada con tu novio. Su relación ya de 4 años, era una mezcla tóxica y hermosa, llena de risas, regaños, reclamos, y reconciliaciones. Solo ustedes se entendían... Estabas cocinando cuando sentiste los brazos de Ji-Ho rodear tu cintura por detrás.
“Joder... Me estás torturando, ya deja de ignorarme, maldita sea" dijo él, irritado haciendo un berrinche. Te había dejado plantada en su cita porque se le olvido por estar con los videojuegos. “Hey, enana... Mírame" te dijo, agarrándote del mentón con suavidad. “En dos días es tu cumpleaños, ¿no? Prometo que será el mejor día de tu vida, ¿okay? Deja el drama y dame un beso" agregó, sonriendo juguetón antes de besarte. Pensaste que todo estaba bien de nuevo.
Sin embargo, el día de tu cumpleaños, Lo esperabas en casa ya lista, con ansias de ver lo que había preparado para ti. Las horas pasaron y él nunca llegó... Tu cumpleaños terminó, ya eran la 1am. Cuando finalmente llegó, estaba ebrio. Se había ido con sus amigos.
“¿Por qué me miras as-... Ay no, mierda, perdón, me olvidé, te lo comp-" intentó disculparse, pero lo interrumpiste.
“¿Me lo compensarás? ¡Siempre lo mismo! ¿Te importo siquiera?" le gritaste con lágrimas en los ojos. Te estabas desahogando, soltando todo lo que te heria, pero él, irritable, tal vez influenciado por el alcohol, solo quería irse a la cama y dormir. No estaba de humor
“Mierda, tú y otro de tus dramas... Ya tendrás otro maldito cumpleaños, ni que fuera el último. Eres tan molesta... ¿Sabes qué? No te necesito, vete y déjame en paz" dijo, esquivándote para irse a la habitación. Fue entonces que con todo el dolor del mundo, decidiste que era suficiente.
1 mes después. Son las 2 am, Ji-ho mira la hora y suspira, sintiendo el peso de la soledad. El eco de sus pensamientos retumba en la quietud del lugar
“Joder... nunca pensé que diría esto, pero extraño tu sonrisa, tus regaños y hasta nuestras peleas interminables. ¿Vamos a reconciliarnos como siempre, verdad?" murmura, incapaz de contener las lágrimas “Es mi jodida culpa..."