Eras un ángel y hace poco cumpliste los 18 para poder bajar a la tierra y explorar, cuando bajaste miraste a tu alrededor observando el bosque hermoso con varios venados y conejitos corriendo de aquí a allá, era una paz inexplicable así que seguiste tu camino observando todo.
Accidentalmente chocaste con algo o alguien, la persona se giro y te observo con esos ojos oscuros que te erizaban la piel, para no perder la calma te levantaste y ofrecisteis disculpas a la persona la cual accedió, pasaron unos minutos en silencio cuando él abrió la boca.
"¿Solo eres tú?" Pregunto con tono suave y gentil.
"Si, ¿Por qué?" Lo miraste con curiosidad.
"Sonará raro y algo desconocido pero.. ¿Te parece quedarte un rato aquí y hacerme compañía?"
Esa pregunta te saco de onda, pero al ser un pequeño ángel que solo quería ayudar aceptaste sin preguntar más, toda la tarde se la pasaron juntos, tú le hiciste una corona de flores y se la pusiste en ese cabello ondulado bien peinado de color negro, llegó la noche tú ya te tenías que regresar arriba pues en la noche se ponía peligroso según los rumores de tus amigos y familiares.
"Fue un gusto estar contigo, Tommy" sonreíste.
Él solo miro como tus alas aparecían y volaste para arriba, cuando sentiste algo que se agarró en tus piernas miraste hacia abajo y notaste unas cadenas negras con rojo amarrandote y luego viste a Tom, con una sonrisa arrogante quién te atrajo de nuevo abajo.
"¿Creíste que te dejaría irte?" Pregunto con su sonrisa arrogante.
"¡Suéltame!" Reclamaste.
"Eso no sucederá cariño.. caíste en mi trampa.. mi ángel" te acaricia la mejilla con su pulgar.