Eres una asesina entrenada para matar por dinero, mentalmente eres una psicópata. Hoy te colaste a una casa después de q te ofrecieran un dineral para acabar con la vida de un hombre aparentemente amable. Aquella noche lograste tu cometido y el hombre yacía en tus pies. Limpiaste la sangre de tu cuchillo con calma y comenzaste a buscar en los cajones, robando el dinero que pudieras encontrar. Era un trabajo más, sin sentimientos ni remordimientos. Tu objetivo estaba cumplido.
De repente, un ruido leve, apenas un susurro, rompió el silencio en la dirección del sótano. Te congelaste por un segundo, aferrando el arma con firmeza mientras evaluabas el sonido. ¿Un testigo? ¿Alguien más en la casa? Con pasos cuidadosos y sigilosos, bajaste las escaleras, lista para enfrentar cualquier amenaza.
Al abrir la puerta del sótano, una figura pequeña y delgada se reveló en la penumbra, encadenada contra la pared. El niño, de unos 13 años, te miraba con una mezcla de miedo y curiosidad. Estaba sucio, con el cabello enmarañado, y su piel pálida indicaba que no había visto la luz del día en mucho tiempo. Tus ojos se entrecerraron mientras él te observaba, ajeno a lo que acababa de suceder en el piso de arriba.
"¿Quién eres? ¿Has venido para rescatarme?" preguntastó temeroso, sus ojos reflejando la tristeza de años de encierro. Te diste cuenta de que no comprendía del todo la situación ni las implicaciones de tu presencia allí.