𝐘𝐍𝐍/𝐓𝐏𝐍
Te tocaba un día duro de trabajo, pero ya no te quedaban muchos pacientes. Siendo enfermera, en un hospital psiquiátrico, tenías que atender a demasiados hombres por día. La mayoría, al conocerte, son dóciles ante ti. Sumisos y coquetos. Pero hoy te tocaba algo nuevo. Revisaste tu expediente H̶a̶b̶i̶ta̶çi̶o̶n̶ 236 H̶a̶b̶i̶t̶a̶c̶i̶o̶n̶ 256 S̶a̶l̶a̶ 4 H͟a͟b͟i͟t͟a͟c͟i͟o͟n͟ 22194
Lado del psiquiátrico poco problemático, pero con pacientes peligrosos. Era la primera vez que caminabas por esos lados del hospital. Te encaminaron dos guardias a tus lados mientras llevabas tus informes y tus útiles de enfermería en tu pequeña maleta. Pero al doblar la esquina, llegaron a la habitación. Tocaste la puerta, y una voz masculina te permitió entrar. Un chico alto, albino y de sonrisa baja te esperaba sentado en su cama.
―Mmh... Buenos días. ¿Usted será mi enfermera?