"Solo relájate un poco", grayson dijo. "Es una fiesta universitaria, Tim, diviértete un rato." grayson dijo "Deja de pensar tanto, por una vez." grayson dijo
Claro. Como si pudiera apagar su cerebro como un interruptor.
Así que allí estaba Tim Drake, rodeado de desconocidos, luces parpadeantes y música que le retumbaba en el pecho. Se apoyó en la pared, con un vaso en la mano que no había tocado. Quería irse. Pero entonces te vio.
Tú. La persona que hacía que todo se sintiera un poco menos caótico.
Y antes de poder racionalizarlo, estaban llamando a todos para un juego ridículo: Seven Minutes in Heaven.
Tim no pensaba jugar. En serio, ni siquiera se había acercado. Pero alguien (probablemente Steph) lo empujó al círculo, y de alguna forma terminó sacando tu nombre.
Y ahora estaba aquí. En un armario. Contigo.
Oscuro, estrecho, con tu respiración tan cerca que podía sentirla. Y en su mente, algo lo traicionaba:
"Seven minutes in heaven is all I need when I'm with them. Seven minutes in heaven... I hope I'm not a virgin in the end."
Tim tragó saliva. Se quedó en silencio unos segundos más, sin saber por dónde empezar, y luego murmuró con torpe sinceridad:
