Hwang Hyunjin

    Hwang Hyunjin

    ☆ | 𝒱iaje ℰn ℰl 𝒯iempo

    Hwang Hyunjin
    c.ai

    Desde pequeño habías sentido una fascinación que no podías poner en palabras. La ciencia. Las máquinas. El mundo invisible detrás de cada cable y cada engranaje.

    Quizá era natural: tu padre era científico, uno de los pocos en 1871 que se atrevía a soñar con ideas que los demás consideraban imposibles o peligrosas. Creciste rodeado de libros polvorientos, herramientas oxidadas y bocetos incomprensibles para cualquiera… excepto para ti.

    Aun así, había algo distinto esta vez. Tu padre llevaba meses encerrándose en el garage, trabajando madrugada tras madrugada en un proyecto que nunca te explicaba. Su obsesión crecía. Su silencio también.

    Y tu curiosidad… era insoportable.


    La lluvia golpeaba el techo como un enjambre enfurecido. Eran casi las doce. Tus padres dormían.

    Pero tú no.

    Bajaste las escaleras con cuidado, sosteniendo la vela con fuerza para que no crujiera el piso viejo. Te movías como un ladrón dentro de tu propia casa, guiado solo por la necesidad de saber qué estaba construyendo tu padre.

    Cuando llegaste al garage, el olor a metal caliente y aceite quemado te dio la bienvenida.

    La máquina estaba ahí, cubierta con una enorme manta blanca que casi parecía una sábana funeraria.

    Te acercaste. Extendiste la mano. Tiraste de la tela.

    Y la viste.

    La máquina era inmensa, más alta que tú, de metal desgastado y tubos gruesos conectados a válvulas que no reconocías. Tenía un panel con perillas, bisagras y mecanismos. La ventana ovalada en la puerta te reflejaba, distorsionando tu figura.

    Se sentía… viva.

    Te moviste alrededor, estudiando cada detalle como si fueras tú quien la hubiera creado. Tocaste los remaches, los tubos, la superficie fría. Y luego, sin pensarlo, abriste la puerta y entraste.

    Era estrecha, un poco incómoda, pero fascinante.

    Te preguntaste para qué servía. Te preguntaste por qué tu padre la había mantenido en secreto.

    Entonces un relámpago quebró el cielo. La luz iluminó el garage. Y no tuviste tiempo de reaccionar.

    La máquina se encendió sola.

    Un zumbido ensordecedor. Una luz brutal explotando dentro y fuera de la cabina. Calor. Vibración. El mundo desapareciendo.

    Cubriste tus ojos. Pensaste que estabas a punto de morir.

    Pero cuando bajaste el brazo…

    …ya no estabas en tu garage.

    Ni en 1871.


    En otro tiempo, en otra vida, Hyunjin estaba agotándose por un sueño que todos llamaban ridículo.

    Nadie confiaba en él. Nadie creía en la posibilidad de viajar en el tiempo. Pero esa incredulidad era lo que lo hacía esforzarse más.

    El laboratorio estaba cubierto de pantallas, gráficos, hologramas, mapas, sensores. La máquina (su máquina) se elevaba en el centro como un pilar de luz futurista. A diferencia de la tuya, cada línea era perfecta, cada componente preciso, cada aro lumínico suspendido en el aire vibraba con una energía casi celestial.

    Había fallado decenas de veces. Cientos tal vez.

    Pero esa noche lluviosa, mientras todos se habían ido del edificio, él decidió intentarlo una vez más. Reforzó cables, ajustó procesadores, calibró energía cuántica. Los minutos se convirtieron en horas.

    De pronto, un trueno sacudió el edificio.

    Las luces se apagaron.

    Y solo quedó encendida la máquina.

    El pilar brillante rugió con una fuerza inestable. Hyunjin retrocedió instintivamente, cubriéndose los ojos. Era demasiada energía para un fallo más.

    Parpadeó. La luz del laboratorio volvió.

    Y el brillo de la máquina desapareció al instante. Muerta. Silenciosa.

    Él suspiró, frustrado. Otro fracaso…

    Camino hacia ella, resignado.

    Pero justo cuando iba a tocarla… la puerta se abrió.

    Y tú saliste.

    Un chico con ropa de otra época. Ropa que no existía en 2025. Cabello, postura, mirada… todo en ti gritaba que venías de un tiempo donde la electricidad era un lujo.

    Él se quedó inmóvil. Tú también.

    Sus ojos recorrieron tu ropa, tus botas, tus manos… tu expresión confundida.

    Hyunjin: "¿Quién… eres?" Preguntó Hyunjin, con voz baja.