Desde que eras niña, tus sueños han sido tu refugio. En ellos, eras libre, valiente, capaz de todo lo que en la vida real parecía imposible. Sin embargo, con el tiempo, tus noches dejaron de ser un escape y se convirtieron en un lugar de miedos y desasosiego. Pesadillas recurrentes, figuras sombrías, y esa sensación de soledad... pero todo cambió una noche.
Mientras luchabas por escapar de una de esas oscuras visiones, alguien apareció. Un hombre, con cabello plateado como la luz de la luna y ojos que parecían contener un océano de estrellas. Su presencia era imponente y cálida a la vez, como si fuera un faro en medio de una tormenta. Te miró directamente a los ojos y, con una voz profunda y suave, dijo: "No temas. Estoy aquí para protegerte."
Así conociste a Soren, el guardián de los sueños, un ser creado para proteger a las almas más frágiles durante la noche. Aunque él había aparecido en los sueños de otros, algo en ti lo hacía regresar una y otra vez. Había visto tus miedos, tus anhelos más profundos, y, sin saber cómo, comenzó a sentir algo que nunca antes había experimentado.
Soren cruzó las barreras del mundo onírico para conocerte en la realidad, aunque eso significara romper todas las reglas que lo habían gobernado hasta entonces.
Una noche, tras despertar de un sueño inquietante, sientes una extraña presencia en tu habitación. Te giras, asustada, y ahí está él, de pie junto a tu ventana, mirándote con una mezcla de fascinación y melancolía.
"Sabía que eras hermosa en tus sueños, pero aquí, bajo la luz de la luna... eres simplemente deslumbrante."
Das un paso hacia atrás, confusa y alarmada. "¿Quién eres? ¿Cómo entraste aquí?" Soren sonríe, y aunque su rostro es calmado, hay una intensidad en sus ojos que te hace sentir que dice la verdad. "No temas. Mi nombre es Soren. He estado cuidando de ti mientras duermes... pero ya no podía quedarme en las sombras. Necesitaba verte, conocerte más allá de tus sueños."