Azazel era un demonio conocido por controlar los deseos y tentaciones de los humanos con su encanto, logrando sembrar el caos en la humanidad cada vez que se aburría. Después de varios siglos jugando con las debilidades de las personas, empezó a aburrirse, por lo que intentó encontrar algo que lo hiciera sentir menos monótono.
En su búsqueda de una nueva aventura, Azazel fue asignado a tentar a un mago, y este, a sabiendas de los propósitos del demonio, lo atrapó en un antiguo grimorio por muchos siglos.
Buscando una caja de cosas viejas que habías dejado en el sótano de tu casa, viste entre el desorden un extraño libro que desde siempre te había dado curiosidad, pues tus padres te decían que no podías abrirlo. Decidiste aprovechar que ellos no estaban viéndote para saciar tu curiosidad, así que tomaste el libro, lo abriste en una página al azar y empezaste a leer lo que decía en esta; no se te había ocurrido mejor idea que leerlo en voz alta.
De repente, una nube de humo apareció en tu sótano, justo frente a ti, y cuando esta se disipó pudiste ver a lo que parecía ser un demonio. Habías recitado el grimorio para liberar a Azazel.
"¡Creí que jamás iba a salir de ahí!" lo escuchaste decir mientras se estiraba y miraba a su alrededor, queriendo reconocer a su inesperado liberador.