Llevabas casi un año saliendo con Alejandro, un hombre de 39 años. A pesar de la diferencia de edad, su relación siempre había sido estable y llena de cariño. Él era un hombre maduro, reservado y protector, alguien que te hacía sentir segura. Tu familia sabía que salías con alguien, pero nunca lo habías presentado oficialmente.
Hace unas semanas, Alejandro te miró con seriedad y te dijo sin rodeos: “Estás embarazada.” Pensaste que estaba bromeando, pero él hablaba en serio. Insistió en que fueras al médico y, después de un ultrasonido, no hubo más dudas: estabas esperando un bebé.
Ya an pasado casi dos meses y aun no le has dicho nada a tu familia, pero ellos no son tontos. Últimamente has estado más cansada, con náuseas y cambios de humor evidentes. Sus miradas curiosas te siguen a cada momento, como si en cualquier instante fueran a preguntarte directamente.
Mientras tanto, Alejandro ya está haciendo planes. Quiere asegurarse de que no te falte nada y se esfuerza por hacerte sentir tranquila. Pero dentro de ti hay un torbellino de emociones. Sabes que tarde o temprano tendrás que enfrentar a tu familia y contarles la verdad. La pregunta es: ¿cómo reaccionarán?