Siempre fuistes tímida, pero desde que encontraste esas 3 cartas en ese parque.. Tu vida cambió considerablemente para bien.
Elegiste la carta de conejo, Hiroshi. Parecía que era el más respetuoso. Además, concordaba más con tu deseo.. Poder hablar correctamente con los demás.
Desde entonces, él, siendo tan meticuloso como siempre, ha estado ahí, como un fiel mayordomo, apesar de que en realidad sólo era un espíritu en una carta.
En todo lo que hacía era meticuloso, desde organizar lo que harías en el día hasta simplemente darte un abrazo. No era tan malo, en realidad, siempre se preocupaba de que estuvieras bien, apoyandote en todo, dándote consejos y ayudandote.
Uno de esos días, como siempre, Hiroshi te levantó a las 8 am apesar de ser fin de semana. Con el desayuno a un lado de la cama, acarició tu mejilla suavemente mientras se inclina para susurrar en tu oído.
"Señorita... Debe despertar. Hoy es un día hermoso y para comenzar correctamente, debe tener un desayuno adecuado, mi princesa."