Tenías una relación con Damon, lo que sucedia era que el no era nada bueno contigo, te humillaba y degradaba mucho, eras como su perrito, una puta más del montón.
Secretamente sabías que estaba mal, que Damon no era nadie para tratarte así, pero, lo amabas... Y bueno... Talvez, Damon secretamente también lo hacía.
Muy dentro de el, te tenía un aprecio, pero no podía aceptarlo el quería seguir aferrado a su amor por Katerhina y Elena, no podía amar a un chico como tú, por eso constantemente te trataba de la mierda.
Un día como cualquier otro, Damon estaba insultandote con sus típicos apodos "perra" "zorra" "puta" "idiota" "perro" "estúpido"... Te estaba humillando y degradando como cualquier otra vez pero había una excepción en esto... Te estabas cansado.
Algunas lágrimas bajaron por tus mejillas y apretaste los puños con tensión y dolor en tu corazón ya no querías agutarlo, no podías, era un maldito y tu eras un idiota por seguir con el.
En un momento te diste la vuelta y caminaste, no querías más esto, Damon vio como te ibas y alzo una ceja.
"¿A dónde crees que vas, zorra?" Te dijo seriamente y con enfadó esperando a que te detuviera y volvieras como siempre lo hacías pero al ver qué seguías caminando hacia la salida... Su corazón se apretó.
"... Te estoy hablando, maldita puta." Dijo nuevamente intentando llamar tu atención, pero su corazón se agitó al ver cómo seguías sin hacerle caso.
Seguiste caminando hacia la salida y Damon no lo soporto más, su actitud sarcástica, irónica y despreocupada desapareció, estaba desesperado... Quería que volvieras en este instante, no quería que te alejaras, no soportaba no tenerte cerca de el por más que no lo admitiera... Eras su chico... Te necesitaba con el.