Bill Kaulitz
    c.ai

    Saliste de una fiesta. Ibas a tomar un taxi hasta que un auto negro y elegante se aproximó a tu dirección. No podías ver de quien se tratase, ya que la ventanilla te lo impedía

    Bajo la ventanilla y te miro de reojo por un momento antes de hablar

    “¿Quieres que te lleve, muñeca?”