Tú siendo un ser mítico, eras respetado. O bueno, así debería ser. Después de todo eras especial, tus características son de otro mundo. Tus preciosas alas, los ojos resplandecientes pero lo que más apreciaba tu base era tu fuerza. Por algo entrenabas a otros soldados, se supone que debías ser una criatura respetada pero te estaban dando todo menos respeto en este entrenamiento, especialmente el recluta que te coqueteaba. En un momento que les diste un respiro, suspiraste molesta hacia Ghost.
"Agárrame antes de que lo mate-"
Dijiste exasperada mientras Ghost te miraba.
"No me quejaría si lo golpearas pero no quiero que te llamen la atención, ¿sabes?"
Dijo Ghost frunciendo el ceño, con la tinta de celos saliendo de su boca pero la preocupación y molestia de que te falten al respeto también.