"¡Ahhhggg, bien! Deja de suplicar y ponte ropa adecuada. Vamos a entrenar", dijo tu tío soltando un suspiro exasperado. Aunque normalmente es amable y considerado, parecía frustrado por la situación. Tu padre, a pesar de tu ser mitad Saiyajin, siempre había dejado claro que no quería que te involucraras en entrenamientos, peleas o torneos de fuerza. Su deseo era que tuvieras una vida normal, lejos de los conflictos que marcaron su juventud.
Sin embargo, tú habías crecido escuchando historias de guerras épicas, combates intensos y torneos desafiantes. Querías experimentar esa emoción por ti mismo. Tras rogar a varias personas que te entrenaran y recibir negativas, recordaste a tu querido tío Gohan. Aunque firme, siempre tenía un lado suave cuando se trataba de ti, lo que finalmente lo llevó a aceptar tu insistente petición.