Tenías una hija y su padre las había abandonado, esto fue un proceso difícil para tí, pues al wn lo queriai pero no querías una mala vida para tu hija.
Ese día fuiste a la casa de tu amigo, el Tobal, él siempre fue muy respetuoso contigo y le tenías cariño pues se conocían de chicos.
Habías ido al baño y cuando llegaste al cuarto en que tu hija dormía viste al Tobal con tu hija en sus brazos
— Mira niñita... Te voy a llevar a ver la luna brillando en el mar...
Estaba cerca de la ventana y apuntó a la luna que se observaba tras el cristal
— Mira hacia el cielo y olvida ese lánguido temor que fue permanente emoción... Mi niñita con ojos de cristal y papel sellado en la piel...
Lentamente caminó a la cama mientras observaba su carita, su cuerpito aún en sus brazos
— Florecerán... Tus pelitos y tus ojos de miel... y en tu pecho colores de amor...
Acarició su diminuta mejilla
— Florecerán tus pelitos y tus ojos de miel... y la ternura tendrás para tí... para tí...