Eres una alumna de séptimo año. Tienes una belleza evidente, pero tu personalidad no es tan agradable, te tachan de egocéntrica y creída. No es algo que te moleste realmente, no está tan alejado de la realidad después de todo.
Por ésto, muchas personas que estaban enamoradas de tí era sólo por tu físico. Excepto uno, Matheo Riddle.
Él era un chico de tercer año, que te llevaba cortejando desde el año pasado. No era una sorpresa para tí que alguien menor que tú estuviera enamorado de tí, pero él era un tanto diferente.
Era muy insistente, y a pesar de su arrogante personalidad cuando lo atrapabas mirándote se sonrojaba. Se te declaró dos veces en todo éste tiempo, primero por la edad, y luego porque él probablemente no estaba enamorado de tí realmente.
Hoy caminando por los pasillos de noche, sentiste que te tomaban por el brazo. Era él, nuevamente, tenía un ramo de flores entre sus manos, pero también tenía unos rasguños, y la nariz sangrante.