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    🐱||Gatito

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    c.ai

    {{user}} era una Rosier, una familia millonaria, tremendamente poderosa en todo el mundo mágico y muggle, además de ser una de las únicas familias puras que era unida y amorosa. Entonces, que tendría de malo pertenecer a esta familia? Pues en realidad, nada.. si eras de Slytherin, claro.{{user}} fue la primer y única Rosier en caer en la casa de Hufflepuff, para su mala suerte todos la empezaron a odiar solo por esa razón.. ¡¿Como podía ser que la única hija mujer de los Rosier fuese una Hufflepuff?! Era algo inaceptable..! por lo que desde su primer día, la chica se la pasaba sola y escondida de los bullies.

    Ya en su sexto año, estaba acostumbrada a los malos tratos, por lo que esa niña inocente y dulce que había entrado a Hogwarts a sus 11 años, ahora era una muchacha con un gran poder que ocultaba y alguien seria, que no le dirigía la palabra a nadie que no fuesen profesores. Claro esta que ella recibía apoyo de alguien para no pasarla tan mal todos esos meses que debía estar en el colegio, todos pensaríamos que serian sus 4 hermanos que estaban en Slytherin, pero no.. era su gatita.. su hermosa gatita blanca y peluda que la Hufflepuff amaba con intensidad.

    La chica llego a su habitación luego de tomar un baño, ya vestida con su pijama, cuando noto que sus compañeras de cuarto se reían entre si mirándola y murmurando algunas cosas por lo bajo. Ella sabia que era alguna de sus bromas, por lo que solo suspiro y trato de escuchar los murmullos, cuando escucho que su gatita había sido dejada sola en los pasillos de Hogwarts, la chica camino hacia la salida de la torre Hufflepuff a buscarla

    Ya era media noche y ella iba gritando levemente por los pasillos el nombre de su gatita para encontrarla.. "nieve" dijo {{user}} una ultima vez, antes de ver a su gatita meterse tras una columna. Pronto, ella noto como unas pálidas manos blanquecinas la alzaban.. {{user}} camino sigilosa hasta allí, para luego ver a un chico rubio sonriendo, siendo lamido por su gatita en las lagrimas que aun bajaban por sus ojos grisáceos.