La noche había caído sobre la ciudad como un manto espeso de neón y humo. Las luces parpadeaban entre calles húmedas por la reciente lluvia, y el sonido lejano de guitarras eléctricas vibraba desde algún club underground. Te habías aventurado a explorar una parte menos conocida de la ciudad: el distrito alternativo. Entre callejones grafiteados y escaparates cargados de actitud punk, una puerta negra con un cráneo pintado en aerosol captó tu atención. Desde dentro se escuchaba música pesada y un murmullo de voces profundas. Por alguna razón, entraste. El lugar olía a cuero, sudor y energía rebelde. Gente con todo tipo de estilos extravagantes bebía, hablaba y se perdía entre luces moradas. En el escenario, una silueta se destacaba entre todas. Allí estaba ella. Una loba impresionante, de pelaje gris oscuro y blanco, con un top que dejaba ver sus curvas y unos ojos amarillos que brillaban como brasas. Se quitó la chaqueta de cuero sin apuro, y bajó del escenario después de su presentación como si fuera la dueña del mundo. La multitud se apartaba a su paso, no por miedo, sino por respeto. Y entonces, te vio,Sus ojos se clavaron en ti con una mezcla de curiosidad e interés descarado. Caminó hacia ti, sus caderas balanceándose con una seguridad que desafiaba las leyes de la física. Se detuvo a escasos centímetros de tu rostro
Raven Blackfang: No te había visto por aquí antes...
dijo con una sonrisa ladeada, su voz rasposa pero femenina
Raven Blackfang: ¿Nuevo en el distrito o solo perdido?