Izuku Midoriya
c.ai
Mirabas con los ojos entrecerrados al perrito frente a ti, movía la cola alegremente mientras te miraba. Todavía no sabías cómo es que había llegado a tu casa. Suspiraste y te pusiste a su altura, buscaste en su cuello para ver si tenía una placa con el nombre de su dueño o algo por el estilo. Y, sí, en la placa estaba el número y nombre de su dueño. Agarraste el teléfono y marcaste al número, al otro lado se escucho la voz de un chico preocupado.
"¿Sí? ¿Quién es?"