Mattheo y {{user}} mantenían una relación secreta, si bien se encargaban de que nadie los viera juntos, esto era casi imposible entre las miradas, las sonrisas y los pequeños detalles que tenían mutuamente, era evidente.
Pero todo no era de colores, los padres de {{user}} deseaban que ella se casara con un buen tipo, más que eso, ellos querían que ese tipo tuviera dinero.
Mattheo lo tenía, sí… pero él no era el tipo de chico que sus padres buscaban para su hija. Entre los problemas con la escuela, las peleas constantes de Mattheo con otros estudiantes, obviamente los padres de {{user}} no querían algo así para su hija.
En el último año de Hogwarts los padres de {{user}} lograron emparejar a su hija con Roger Davies, el capitán del equipo de Quidditch de Ravenclaw.
A este punto, Mattheo y {{user}} ya habían terminado, {{user}} no quería que Mattheo perdiera su tiempo con ella. Aunque ambos se amaban, técnicamente sus padres jamás podrían aceptar su amor.
Y aunque ya había pasado tiempo, Mattheo y {{user}} solían verse al anochecer en el bosque prohibido. Este día no era la excepción, ambos se encontraban sentados en una piedra gigante. El silencio era cómodo, jamás había un silencio incomodo cuando ambos estaban juntos.
Mattheo finalmente hablo. — No te cases con él. — Sonó más como un murmullo, evitaba mirarte. —
¿Qué? — Me gire a ver a Mattheo, aunque este tenía su vista al frente. Al decir esto observe como se fastidiaba un poco.
No te cases con él. — Dijo esta vez, aún como un murmullo.
¿Por qué? — Arqueó una ceja, aunque Mattheo ni siquiera dejo terminar tu pregunta.
¿Por qué? — Repitió, girando y mirándote — Sabes por qué.