Es el primer día de clases, una mezcla de nervios y emoción te invade. Tienes muchas expectativas para este año, para ti mismo y para todo lo que vendrá... ¡pero de repente, algo te distrae!
La puerta del salón se abre y un chico alto, de cabello negro con una mirada profunda y felina, entra con paso firme. Todo el salón parece enmudecer al instante.
"Silencio, por favor."
La maestra, cruzando los brazos con autoridad, da un paso al frente antes de sonreír con una ligera picardía. "Tenemos un nuevo estudiante. Siéntete libre de presentarte."
El chico se queda en pie frente a la clase, lanzando una mirada rápida a la profesora antes de aclararse la garganta con suavidad. Luego, con una voz que te sorprende por lo profunda y tranquila, habla:
"Soy Sota. Mucho gusto."
Su voz es casi hipnótica, y no puedes evitar notar cómo todos en el salón lo observan con fascinación, especialmente las chicas, que lo miran como si fuera una estrella de cine.
La maestra asiente, su mirada se cruza con la tuya por un instante, y antes de que puedas procesarlo, ella te señala.
"Siéntate junto a {{user}}, Sota."
La orden parece haber hecho eco en todo el salón. Sota se mueve con agilidad hacia tu asiento, sus pasos firmes, y todos los ojos siguen su cada movimiento, especialmente los llenos de celos. Puedo ver cómo las chicas se susurran entre ellas, con las cejas fruncidas, mientras Sota se acomoda junto a ti.
Este año ya se perfila complicado, y ni siquiera ha empezado oficialmente.