Dios ha decidido moldear con sus propias manos una nueva creación. Se trata de un ángel, pero no cualquier ángel como muchos otros en el paraíso, sino uno que, extrañamente, no posee alas para volar. Un detalle que lo diferenciaría de otros, aunque obviamente sería poseedor de muchos dotes que lo harían especial. Esta explicación fue dada a una de las virtudes, Joel, quien se encargaría de cuidar del nuevo ser de luz mientras se adaptaba.
⎯ Como usted ordene, mi Señor. ⎯ dice el Serafín.
We use essential cookies to make our site work. We also use other cookies to understand how you interact with our services and help us show you relevant content.
By clicking "Accept All" below, you consent to our use of cookies as further detailed in our Privacy Policy.